Martes, 7 de febrero de 2012

Semana 34


Alimentación después del parto

Después de pasar por el embarazo puedes tener la tentación de hacer una dieta estricta para perder el peso que ganaste. Tendrás que esperar algo más si quieres darle el pecho a tu hijo o pondrás en peligro la producción de la leche.

Come bien

Con el parto no ha acabado todo: se puede decir, la cosa acaba de empezar. Tienes que seguir vigilando tu dieta para adaptarla a esta nueva etapa que empieza: la lactancia. Si durante el embarazo era recomendable un aumento de unas 300 Kcal/día, ahora tienes que llegar hasta las 500. Tu cuerpo tiene un enorme desgaste y tienes que aprovisionarlo de todos los nutrientes que exige amamantar a tu hijo. El incremento de energía tendrá que dar respuesta a una producción de leche de unos 750 ml al día, durante el primer semestre, y de 600 ml, en el segundo. Pero aunque le des esta aportación extra, tu cuerpo no  tendrá bastante, así que utilizará tus reservas de grasas. Es por eso que las mujeres que optan por la lactancia natural suelen recuperar antes el peso anterior al embarazo.

Busca una leche proteica

Pasa lo mismo con los nutrientes. Por ejemplo, si una mujer embarazada tiene que ingerir 10 gramos más al día de proteínas, una que esté dando el pecho tiene que incrementar esta ingesta cerca de los 15 gramos extra. Esto es porque la leche materna es muy rica en este componente, esencial para la nutrición de tu bebé.

No olvides las vitaminas

Por norma general, las necesidades de vitaminas se mantienen más o menos igual que durante la gestación. De todas formas hay algunas que se tienen que incrementar. Este es el caso de las vitaminas E, B2, B6, B12 y muy especialmente la vitamina C, que pasa de una aportación extra recomendada durante el embarazo de 10 mg a 45 mg durante la lactación.

Aumentan las necesidades minerales

En cuanto a los minerales, destaca sobre todo el incremento en la demanda de yodo. Tendrás que proporcionarle a tu cuerpo el doble que en la gestación, puesto que es un alimento clave para tu bebé. Tú puedes procurar mantener una dieta rica en yodo aumentando los alimentos de origen marino, pero aun así algunos médicos recomiendan suplementos. No pasa lo mismo con otros minerales. Este es el caso del hierro, un elemento clave en la gestación que ahora no precisa de un reforzamiento.

Elige alimentos de calidad

Ya durante el embarazo miraste de tener un menú variado y elaborado a base de alimentos de alta calidad nutricional. Ahora tienes que seguir por este camino y no olvidar los buenos hábitos. Recuerda que la aportación de vitaminas se tiene que garantizar prioritariamente a partir de las frutas, las verduras, las legumbres y las hortalizas.

Vigila el sabor de tu leche

Dentro de los alimentos naturales, de temporada y frescos, puedes hacer el menú diario como más te guste. Sólo hay una cosa que tienes que tener en cuenta: hay algunos que pueden cambiar el sabor de la leche y producir rechazo en el bebé. No es que le vayan a hacer daño, simplemente encontrará un sabor desconocido para él. Para evitar problemas saca de tu nevera las alcachofas, las coles, los rábanos, los ajos, las cebollas y los alimentos picantes.

El mito de la bebida

Aunque mucha gente piensa que el volumen de la leche materna depende de la cantidad de líquido que se ingiera, no es así. Preocúpate tan sólo de beber abundante cantidad de líquido, tal como hiciste durante el embarazo, para mantenerte hidratada. Igualmente reduce al mínimo el consumo de bebidas gaseosas, con azúcares o excitantes. Por supuesto, no tienes que abusar de las bebidas con alcohol.

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