Martes, 7 de febrero de 2012

Semana 20


Embarazo y trabajo

Una embarazada no es una enferma: tienes que seguir con tu vida normal. Esto incluye el trabajo.

La mayoría de las mujeres de hoy en día tienen que compatibilizar sus deberes laborales con su faceta de madre. Es la tan conocida conciliación familiar, y no siempre es fácil. Esta conciliación ya empieza cuando estás embarazada y hay aspectos a los cuales puedes anticiparte.

Estudia tu ambiente de trabajo

Valora el tipo de trabajo que realizas puesto que hay muchas actividades que no están recomendadas para una embarazada. No puedes subirte a según donde o realizar funciones que impliquen posturas complicadas. Tampoco tienes que llevar cargas pesadas o estar de pie más de 3 horas. Además te tienes que mantener lejos de lugares con cambios de temperatura repentinos, ambientes demasiado calurosos o fríos o de donde haya demasiado ruido. Si tu trabajo implica de estos puntos o algún otro riesgo, como por ejemplo el contacto con sustancias peligrosas, recuerda que puedes pedir un cambio de función o lugar durante el periodo de gestación. Este derecho se mantiene durante el periodo de amamantamiento, además de la posibilidad de contar con tiempo libre para continuar dándole el pecho a tu hijo si así lo quieres.

No traballo

En el trabajo

¿Cuándo decirlo?

En España no tienes el deber de comunicarle tu estado a la empresa dentro de un plazo concreto. Pero tienes que tener en cuenta que habrá señales externas que harán difícil que lo puedas ocultar. Además de los cambios del propio cuerpo, quizás tu rendimiento laboral se vea afectado por síntomas como las náuseas, los mareos, el cansancio, etcétera. También tendrás que pedir varios permisos para hacerte las pruebas prenatales, aunque los puedes justificar como cualquier otra visita al médico. Si este es tu caso, piensa que vale la pena que lo digas antes de que tus compañeros empiecen a sacar sus propias conclusiones. En cualquier caso, la decisión es tuya.

Anticípate a las prisas del final del embarazo

Todavía verás el final del embarazo como una cosa lejana, pero piensa que ya estás en el ecuador. Cuánto más avanzada esté la gestación, más molestias tendrás y no tienes que descartar tener que pedir una baja si no tienes ánimos para seguir adelante con tu trabajo. Por todo esto, es importante que empieces a delegar funciones o a pasar responsabilidades a algún compañero o a la persona que te sustituirá durante la baja por maternidad.

En el momento de la baja

En los embarazos sin complicaciones, las mujeres suelen decidir continuar trabajando y pedir la baja cuando se acerca la semana 36. Está claro que, si el embarazo es múltiple o hay cualquier tipo de riesgo, es posible coger la baja cuando lo necesites. Recuerda que, una vez que te pongas de parto, tienes 3 días para entregar en la empresa la baja por permiso de maternidad.

Por otra parte, puedes mantener el contacto con tu responsable para establecer el momento de reincorporarte a tu lugar o la necesidad de readaptar el horario o las responsabilidades laborales.

Cobertura legal

La cobertura de la baja de maternidad depende de la base de cotización de tu contrato laboral. Normalmente quedan cubiertos todos los trabajadores afiliados y dados de alta en algún régimen de la Seguridad Social y que acrediten un periodo mínimo de cotización. Si tienes alguna duda tienes que hablar con tu empresa, tu sindicato o pasarte por la Seguridad Social. En nuestro país, en caso de que la madre no tenga derecho a suspender su labor con pleno derecho a prestación, el padre podrá percibir el subsidio contributivo por maternidad si reúne todos los requisitos.

Jornada parcial durante la baja

En el caso de querer optar por la maternidad a tiempo parcial, la ley establece que tiene que haber siempre acuerdo entre el empresario y el trabajador. En este caso la madre podrá disfrutar, desde 10 semanas antes de la fecha de parte, de una parte del descanso a jornada parcial; después del parto, y una vez agotadas las 6 semanas de descanso obligatorio, podrá consumir el resto de la baja en régimen de jornada parcial. Esto hará que te incorpores antes al trabajo, pero tendrás más flexibilidad horaria durante más tiempo.

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