Sábado, 19 de mayo de 2012

Molestias habituales


Tu bebé puede llorar durante horas y, si no sabes por qué lo hace, puede provocarte ansiedad. En muchos casos se tratará de las molestias típicas en los bebés. No son graves pero sí incómodas y hace falta que conozcas la mejor forma de aliviarlas.

¿Por qué llora el bebé?

Esta será la pregunta más repetida durante las primeras semanas, al menos hasta que aprendas a reconocer algunas de sus maneras de llamar la atención.

Los llantos se pueden deber a muchas causas. Por ejemplo, quizás que tenga hambre, frío o calor, sobresaltos por ruidos o el pañal mojado. Pronto entenderás de que se trata, aunque no siempre hay un porqué.

Coidandoo con mimo

Cuidándolo con mimo

Los temidos cólicos

Los cólicos del lactante son espasmos o contracciones intestinales. Es una molestia bastante normal en los pequeños y puede ser incómoda, pero no es grave. Normalmente se presenta a última hora de la tarde o primera de la noche. Tu hijo empezará a llorar y a moverse nervioso.

  • Posiblemente los llantos duren bastante, por lo cual estaría bien que hicierais turnos los dos para cuidarlo. Estad tranquilos y seguid unos pequeños trucos:
  • Pon el bebé en postura vertical. Esto le ayudará a expulsar los gases.
  • Pon una toalla tibia en el abdomen del bebé para que se relaje. Recuerda que la temperatura no tiene que ser muy alta.
  • Haz pequeños movimientos circulares en su abdomen para relajar la zona.
  • Hazle un masaje en la espalda con suavidad. Le ayudará a tranquilizarse.
  • Si los lloros se repiten y el bebé no se calma, no dudes en consultar con tu pediatra.

Estreñimiento

Normalmente el estreñimiento no se suele dar en niños que toman el pecho. Aparece cuando hay cambios en la dieta como, por ejemplo, cuando la madre completa las tomas con leche artificial o empieza a introducir otros alimentos. Es por eso que no es habitual que en estas primeras semanas sufra esta dolencia. En los primeros momentos el bebé eliminará los restos del líquido amniótico que tiene en el aparato digestivo. Después, y a medida que se acostumbre al amamantamiento, sus deposiciones suelen volverse regulares. Si de todas formas notáis que sufre de estreñimiento, podéis darle un pequeño masaje abdominal para ayudarlo a regular el ritmo intestinal. También un baño tibio puede ayudarlo a relajarse y a facilitarle la evacuación. Finalmente, en caso de que vuestro bebé tome leche artificial, aseguraos que estáis manteniendo la proporción que recomienda el fabricante en el envase.

Diarrea

El sistema digestivo del bebé es muy sensible y puede pasar por episodios de diarrea suave que no os tienen que alarmar. Normalmente los bebés alimentados con leche materna tienen menos posibilidades de sufrirla porque están protegidos por los propios anticuerpos de la madre.

Las infecciones se pueden deber a múltiples factores y normalmente no tienen importancia. De todas formas si la diarrea va acompañada de vómitos y no remite, hará falta que acudas al médico rápidamente para evitar que el bebé sufra una deshidratación.

Irritación en la zona del pañal

Si hay un mal típico en los bebés, este es la irritación de la piel de las nalgas y de la zona genital. En buena medida podrás evitarla tomando algunas precauciones. Por ejemplo, cambia los pañales con la frecuencia necesaria para garantizar que estén siempre secos. Por norma general tendríais que hacerlo siempre después de cada toma. Limpiáis bien la zona y secadla siempre con una toalla limpia. Si notáis que la piel está roja o tiene pequeños granos, trata de mantener al bebé sin pañal durante un buen tiempo después de cambiarlo. De este modo permitiréis que se airee la zona. Finalmente preguntadle a vuestro pediatra si hay que utilizar alguna crema o aceite que le ayude a recuperar la hidratación en la zona. Si es así, ponlo con la piel completamente seca.

El bebé tiene fiebre

A los bebés se les puede tomar la temperatura en la axila o por vía rectal. Ten en cuenta que, en el segundo caso, la temperatura será medio grado más alta. Recuerda también que la temperatura de los bebés es más alta que la de los adultos y se considera que tiene fiebre cuando esta pasa de los 38ºC. Si notáis que vuestro hijo tiene fiebre, ponedle el termómetro cada media hora y anotáis el resultado para ver como evoluciona e ir al pediatra para descubrir la causa. Puede tratarse de una infección normal que remitirá en un par de días.

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